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La ventana


Mañana otoñal.

Cristal que al muro muestra

poetas sin voz.

MNW.

 

    Acontecía una breve mañana, idónea para hablar acerca de géneros inherentes en su brevedad. Recordé que hacía más o menos un año que escribí mi primer haiku mientras José María Parreño nos acercaba a estos fugaces poemas de la mano de autores japoneses como Matsuo Basho o Kobayashi Issa, del mismo modo que latinoamericanos de la talla de José Watanabe o Juan José Tablada.

    Con reminiscencias a la época del año o la naturaleza considero que la magia de estos escritos confluye del silencio y del vacío que envuelven a la composición, tal como sucede con el arte y la propia organización espacial que abraza a la cultura oriental, en la que el género encuentra su origen. La fugacidad que contienen se refleja en las tres huidizas líneas que expresan un momento, y que nos llevan a sumergirnos en letras que atestiguan su funcionalidad de la misma manera en lo que lo haría una fotografía. Singularizados por un carácter visual que nos remite al instante vacío de metáforas, en lo que lo representado es nada más y nada menos que lo que se ve, son su sencillez y compaginada complejidad las que adquieren un protagonismo simultáneo en los versos. Es esto el ver algo parado, como si de una naturaleza muerta se tratase, sacado de lo cotidiano y asistiendo a una contemplación descriptiva de lo que pase ante nuestros ojos y queramos transformar en imperecedero.

    Leímos también algunos poemas de William Carlos Williams, quien mantiene la particular esencia del haiku en sus composiciones. Tanto el autor como su carretilla roja se convirtieron en un gran hallazgo, ya que personalmente desconocía por completo su obra. Pasamos así a un nuevo género: las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, también breves y nacidas de la suma del humor y la metáfora. Suelen caracterizarse por presentar un fuerte diálogo surrealista, ya que la clave a la hora de componerlas está en acceder a asociaciones visuales de imágenes, invertir relaciones lógicas o asociar libremente conceptos contrapuestos. La cuestión es, más bien, cómo no iba a surgir algo que no fuera surrealista de ahí.

    Para finalizar proseguimos con la lectura de nuestros propios poemas, que en esta ocasión se inspiraban en el recital del poeta Fernando Beltrán al que asistimos. Hojas de otoño, nostalgias, tazas, llueves y ahora ya viernes. Palabras comunes que eran nuestras y se mezclaban con otras, con el reflejo de la luz que entraba por la traslúcida ventana que enmarcaba la fotografía de un muro. El atento muro, de color otoño, nos miraba gesticular poesía a través del cristal.

Mari Nieves Vergara Vázquez.

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Iceberg (parte 1)
El lunes 12 de noviembre a las 18:30 Ignacio Chávarri y Bernardo Sopelana, los comisarios de Iceberg, hicieron una visita guiada de la exposición, parece que el proyecto ha despertado un gran interés pues fuimos bastantes los visitantes que asistimos.
Últimamente encuentro que se ha vuelto común relacionar fenómenos geológicos o geográficos con procesos artísticos, además cada vez más se piensa el comisariado como una forma de ‘cartografiar’ un territorio. Iceberg se define como un proyecto que reflexiona en torno al contexto actual de la creación artística madrileña. Un Iceberg como un témpano de hielo flotante que se ha desprendido de un glaciar, ¿cómo abarcar un lugar tan complejo como Madrid en una exposición de 17 artistas? Un Iceberg como un objeto que navega solitario en medio del océano, ¿es verdaderamente posible configurar una mirada común? Un Iceberg como un bloque hermético, compacto pero que igual terminará por deshacerse.
Nos cuentan los comisarios que un iceberg es imposible de cartografiar, el iceberg es cambiante, su forma va mutando y su ubicación va cambiando a medida de que se desplaza. Pero también un iceberg solo revela en la superficie una mínima parte de su volumen. De alguna forma esta imagen sirve a los comisarios como metáfora de lo que ha sido concebir una exposición como ésta, ellos invitan a varios artistas que consideran apropiados, conocen su proceso y su trayectoria, y cada uno de ellos desarrolla una obra especialmente para la exposición. El resultado de todos modos es imprevisible, vemos obras autónomas en si mismas, que hacen parte del universo propio de cada artista, obras que aparentemente no tienen mucho en común pero que, en conjunto, intentan conformar una mirada.
La exposición pretende definir un contexto que se sabe de antemano inabarcable, hablar de lo que sucede en Madrid en un momento específico en que están sucediendo tantas cosas resultaría una labor titánica (de hecho el Titanic se estrelló con un iceberg), un contexto tan complejo y variado como el madrileño no se puede condensar en 17 obras, esto lo sabemos todos, igualmente tratamos de ver qué puntos tienen en común estas piezas. Esta es una exposición de una generación de artistas jóvenes, que empiezan a tener cierta visibilidad. De artistas que la mayoría estudiaron en nuestra facultad y que viven en Madrid, podríamos intentar encontrar unas líneas temáticas comunes, aunque a primera vista no sea tan evidente.
Por una parte, los artistas son relativamente jóvenes pero sus discursos y técnicas no distan tanto de los usados durante la últimas décadas, casi todas las obras podrían haberse hecho en cualquier lugar del mundo, apelan a imaginarios universales, a excepción quizás de los trabajos de Cristina Llanos y Françoise Vanneraud, dos artistas que trabajan con situaciones reales del contexto de la ciudad. La obra de Llanos recrea una banca de un parque de Madrid que sus habitantes reubicaron para poderse reunir, y la obra de Vanneraud consiste en una instalación de dibujos hechos a partir de testimonios de los habitantes de Tetuán.
El imaginario de la ciencia aparece en obras como las de Carlos Fernandez-Pello, o Julio Adán, sus obras parecen experimentos científicos que tras el artificio técnico dejan entrever un lado poético y nostálgico. En el caso de Almudena Lobera o Teresa Solar las artistas reflexionan en torno al punto de vista del observador, invitan a pensar sus obras como escenografías que la mirada fija del espectador no puede abarcar.
Es de resaltar que tres de los artistas trabajan pintura de gran formato, me gusta encontrar este retorno a la pintura, ya que en el tiempo que llevo viviendo en Madrid no he visto ninguna exposición de artistas jóvenes que pinten, sin embargo en la facultad veo a muchos estudiantes pintando con entusiasmo. El trabajo de Nacho Martín Silva Nada volverá ser como antes, un retrato familiar destruido a hachazos en el suelo, o la pintura de Luis Vasallo La inauguración y la serie de cuadros de José Díaz son trabajos pictóricos que reflexionan y cuestionan la pintura misma como objeto y como forma de representación, sin dejar por ello de estar cuidadosamente trabajados y ser muy agradables visualmente.
Si bien intento sugerir lazos de unión entre algunos trabajos, cada visitante hará relaciones diferentes a partir de su interpretación y sus gustos. ¿Son estas obras reflejo de lo que está sucediendo actualmente en nuestro entorno? ¿O cada artista construye un universo propio al margen de su contexto? Pienso que Iceberg es un proyecto muy valioso para el escenario cultural madrileño, es maravilloso que los artistas hayan contado con un presupuesto y total libertad para desarrollar sus trabajos; sin embargo me pregunto cómo se configura la curaduría alrededor de estas obras tan diversas y autónomas. ¿Es válido negociar contenidos entre artista y comisario en aras de construir un discurso común? ¿Cómo se pueden entender estos trabajos en conjunto? ¿Dialogan verdaderamente entre si?
El 3 de diciembre el equipo de Iceberg y varios artistas de la muestra vendrán a La trasera. Espero que sea una buena oportunidad para volver a entrar en diálogo con este proyecto que muestra el trabajo de artistas que en su mayoría han estudiado en la facultad y que han encontrado la forma de abrirse campo en la escena artística madrileña.


Margarita García


Estudiante del Master en Investigación, Arte y Creación de la Facultad de BBAA de la UCM


margaritagarcia.net

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Una gente se junta cada viernes

para hablar de palabras y poemas

habla en verso de cantidad de temas,

este grupo de poetas en ciernes.

 

Cada vez por encargo hacen deberes.

Un soneto de calidad suprema.

Usemos con cuidado los fonemas

y oigamos los poemas con deleite.

 

Soneto que yo traigo ante los míos

cuéntame qué aprendisteis ese día.

Retratos de personas sin remilgos.

 

Mas hay que relatar más todavía:

las recetas, de estómagos vacíos

provocaron el rugir de las tripas.

Detalles aprendieron los poetas,

un botijo que da fuerza a una estrofa

pero centra la atención por completa.

 

Sin embargo, no es motivo de mofa.

En los ojos las trampas se sujetan,

de los chistes no hubo mucha forofa.

 

Un soneto capicúa ha sido.

Uno al derecho habréis de adicionar

a otro que ha de su orden alternar:

tercetos y cuartetos invertidos.

 

El final, por tanto, como el principio

con la gente que se había de juntar

ya llega la hora de se levantar.

A casa a preparar otro artificio.

Yizeh Castejón. Noviembre de 2012

 

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El Vicedecanato de Extensión Universitaria de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, en paralelo a las actividades de su programa específico, inicia la convocatoria de propuestas para ACCIONES COMPLEMENTARIAS correspondiente al año 2013. Se abre la petición de ayudas para la realización de proyectos inéditos que versen sobre cualquier faceta de la creación artística actual y que destaquen por la innovación, calidad y adecuación a los recursos disponibles. Para su valoración se tendrán en cuenta las circunstancias que recoge el documento “Criterios para valoración y adjudicación de las propuestas de Acciones Complementarias”

DOCUMENTOS:

Condiciones de la Convocatoria de Acciones Complementarias

Criterios de Valoración y Adjudicación de la Convocatoria

Formulario de Acciones Complementarias 2013

Formulario para Agrupaciones en Residencia en La Trasera 2013

Plano de la Sala de Exposiciones

RECEPCIÓN DE PROPUESTAS HASTA 12 DE NOVIEMBRE DE 2012

Para CUALQUIER DUDA O CONSULTA escribe un mail a

DEL PIGMENTO A LA LUZ,
DE LA LUZ A LA POESÍA.
PEPE BUITRAGO: PINTAR POESÍA CON LUZ.

“Color fugaz, líquido. Verde tan fugaz como el color de las pompas de jabón”.
JOHN BERGER & JOHN CHRISTIE, Te mando este rojo cadmio

¡Ábrete, Sésamo!: Quién iba a sospechar lo que nos esperaba tras cruzar el umbral de una  puerta de hierro cubierta por la pátina del tiempo.
Un paciente, humilde y sencillo hombre llamado Pepe Buitrago nos acerca a su mágico mundo de prestidigitador de la luz.
Sus obras, diálogos con la luz, nos invitan a participar en una danza de palabras, brillos, iridiscencias e ilusiones ópticas. Si las luces no dialogan, al tiempo que nuestros cuerpos se mueven en torno suyo intentando encontrar el mejor lugar para ser testigos de sus encuentros y desencuentros, la opacidad romperá el hechizo y Sésamo se cerrará,  de súbito.
En su interés por abrir un hueco a través de la pintura, desde postulados futuristas, expresionistas y constructivistas, nos cuenta que descubre la holografía en Nueva York. Se entera de que en el Royal College of Art de Londres imparten una asignatura de holografía, y a pesar de ciertas dificultades que se encuentra,  se las ingenia para asistir a las clases.
Nos muestra sus libros reutilizados, que recoge por las calles (porque le interesa la textura del papel)  y  los transforma en libros de notas, bocetos…aunque, para ser más precisos, son más bien libros de artista.  Uno de ellos está lleno de collages-holográficos que versan sobre el siglo XX. Le interesa crear historias y trabajar con la huella del ser humano, con el rastro que deja. Michaux tiene una frase preciosa (o al menos a mi me lo parece) de la que no pude evitar acordarme, mientras Buitrago nos hablaba de ello: “Quien deja un rastro, deja una herida”.
¿Técnica versus idea? Pepe Buitrago responde: “La técnica es tan importante como la idea”. No considera la técnica, como él mismo dice, como la madre de la expresión, pero sí opina que alguien que quiera expresarse (bien sea mediante la palabra escrita, la imagen…) se esfuerza, o debería de esforzarse, por ir mejorando su técnica, paulatinamente, con la finalidad de transmitir cada vez de un modo más certero y efectivo sus ideas.
Nos cuenta que el artista siempre se ha servido de la técnica que ha tenido a su alcance para mejorar la calidad de sus obras e ilustra su afirmación poniéndonos como ejemplo la obra de los pintores holandeses que utilizaban lentes y otra sería de artilugios ópticos para elaborar sus obras pictóricas.
Poético, como su obra, nos dice: “Trabajé en una central térmica. Un espacio que producía luz ahora produce cultura; que es otro tipo de energía”.
Nos enseña su laboratorio, donde revela y crea las imágenes holográficas, y ni por asomo, soy capaz de trasmitir por escrito la experiencia de haber podido estar allí. También he de hacer referencia a su faceta de inventor. Es algo así como el José Val del Omar de la fotografía.
En la holografía se trabaja con el espacio. Él mismo, acostumbrado ya a trabajar con hologramas, no deja de sorprenderse del hecho de que está trabajando con una imagen suspendida en el aire, cogiendo un espacio de luz.
Pepe Buitrago: Inventor, artista…todo eso y mucho más.
En sus obras, en las que une fotografía y holografía genera diversos espacios, espacios dentro de espacios, espacios hacia adentro, hacia afuera… y hace referencia, a obras artísticas o a espacios culturales.
Sólo añadir que, al contemplar las obras de Pepe Buitrago, unas palabras de Fausto cruzaron mi mente: “¡Detente instante, eres tan bello!”.
“¡Ciérrate, Sésamo!”.

Beatriz Álvarez García

http://www.bellasartes.ucm.es/invasores

Un viernes de octubre por la mañana transcurre el primer encuentro en La Trasera de la Facultad de Bellas Artes, con motivo del taller El poema: instrucciones de uso. Unos dieciséis asistentes rodeamos una gran mesa y otras tantas lámparas encendidas en forma de globo cuelgan sobre nuestras cabezas, no amenazantes sino conciliadoras. Tras una amable bienvenida por parte del Vicedecanato de Extensión Universitaria (supongo que amable, porque que he llegado tarde), nos presentamos uno tras otro explicando por qué hemos querido acercarnos a este curso: unos no sabemos, otros sentimos que la poesía pone orden en nuestras ideas, otros en el alma, otros queremos juntarla con la música, y otros carraspeamos lo justo.
José María Parreño es el maestro de ceremonias y teme desbocarse leyendo sus textos favoritos, sin embargo hoy es comedido y la dosis moderada: Neruda se autorretrata, es tonto de capirote y de vientre creciente, Jaime Gil de Biedma pone las instrucciones del juego de hacer versos -que no es un juego-, y el propio Parreño nos avisa de que un verso es un surco del arado, nos aconseja dejar que el poema imponga su ley sobre nosotros (al escribirlo, ¿aunque quizá también al leerlo?), y nos recuerda que “un poema corre siempre el riesgo de no tener sentido”, según escribió Jacques Derrida.
Aceptando el pacto de escribir en verso durante dos meses y medio, este grupo de desconocidos asume el reto de crear para la próxima sesión el poema de amor ideal (ideal el poema, no el amor, se entiende) y si cae un autorretrato. Para el poema de amor se han propuesto más de ciento cincuenta palabras entre todos y se han votado a mano alzada como si unas fueran más poéticas o mejores que otras. Mejores o peores, estas palabras animan nuestras caras despistadas, tímidas, expectantes, nos reímos, y así desfilan sobre la mesa la honestidad transparente, la condensación veloz, la sorpresa de garrapatas, una serenidad apagada, colores mundanos y temporales, la mar de mares y algunos abrazos cansados de manicomios. Nuestros versos tendrán un lugar a través del blog http://elpoemaucm.blogspot.com.es. Hay una semana por delante y en el próximo encuentro nos habremos acercado más a la poesía.
En realidad ya estábamos cerca, sólo que ahora tendremos los ojos un poco más abiertos para darnos cuenta.

Texto: Rodrigo Martín Munuera

www.bellasartes.ucm.es/el-poema

elpoemaucm.blogspot.com.es/

Os dejamos a Jose María Parreño recitando poemas apocalípticos en una sesión de La Colonia: http://www.bellasartes.ucm.es/la-colonia

Vídeo: La Colonia

2ª Sesión

Poemas de amor y autorretratos.

Era viernes 26 de octubre y el frío acababa de llegar a Madrid. Por
segunda semana consecutiva tiene lugar el encuentro de “El poema” en
La Trasera, después de haber aceptado, en mi caso y el de otros
cuantos, la clásica pelea interminable a la que te retan las
fotocopiadoras. Miradas expectantes en torno a la mesa y sumergidos en
el ambiente tranquilo de la luminosa sala dimos comienzo a la lectura
de los primeros poemas.

Avanzaba la mañana mientras distinguíamos entre el baile de las frases
cada una de las palabras propuestas la semana anterior, pero aunque
sus sonidos fuesen los mismos ya no se asemejaban a palabras dichas al
azar ni se cerraban a un significado único, si no que convergían y se
unían con otras creándose nuevos matices. Ésa es la magia de las
palabras: Ser capaces de llegar a representar algo distinto para cada
poesía, para cada una de las distintas historias que contaban nuestras
voces. Son ellas las que pueden rasgar viajando con los dedos con sólo
proponérselo, nosotros los que sabemos cómo darles esa libertad y
ellas las que saben cómo dárnosla a nosotros. Nos internamos así en
diferentes mundos que nos llevaron a revivir un dulce recuerdo que no
hemos vivido, en el desasosiego y el cansancio que no querríamos vivir
o en la mera sencillez de amar.

Pasamos a la temática del autorretrato con la correspondiente
complejidad que conlleva el planteamiento del definirse a sí mismo. Al
de Adam Zagajewski le siguieron el de Nicanor Parra o los directos
versos de un jubilado anónimo. De entre nosotros tan sólo uno se
atrevió a hacerlo, retratándose de forma muy original como el conjunto
de características de los poetas en los que se veía él. Les llega
ahora el turno a las figuras retóricas, y nosotros nos dilucidamos con
la repetición de la anadiplosis, el llevar más allá de las metáforas,
los sonidos de las aliteraciones, descubriendo frases que resultaron
ser anáforas, contundentes pleonasmos, paranomasias paranormales o con
la paradoja de querer definir una paradoja, los juegos de palabras
surgidos del calambur y la jitanjáfora de ese capítulo de Rayuela
escrito en glíglico (¡Era el 68!) donde Julio Cortázar nos cuenta cómo
hacían todo lo sólo enunciable en un cuerpo.

De esta forma dimos por concluida la sesión proponiendo buscar y
escribir poemas que giren alrededor de la cocina como temática para la
semana próxima, y con José María Parreño confesándonos haber
conseguido romper por completo con sus esquemas, ya que al parecer el
(aparentemente) infalible método de hacer poemas resultaba no ser tan
infalible como nos dijo. Aunque, claro está, con diccionarios como el
de Hannah ya se sabe: escribir poesía es posible.

Texto: Mari Nieves Vergara Vázquez.

Capítulo 68 de Rayuela: