DE UN EJÉRCITO DE GRAPAS…

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Marlon de Azambuja parece que en vez de tener pestañas en los ojos, tuviese grapas. Hay personas así.

Leonardo da Vinci tiene una frase que ilustra muy bien lo que pretendo decir: “Cuando veas alguna pared manchada en muchas partes, o algunas piedras jaspeadas, podrás, mirándolas con cuidado y atención, advertir la invención y semejanza de algunos paisajes, batallas, actitudes prontas de figuras, fisonomías extrañas, ropas particulares y otras infinitas cosas; porque de semejantes confusiones es de donde el ingenio saca sus mayores invenciones”.

¿Quién no ha jugado alguna vez a ver caras en los objetos, formas en las nubes, o en los desconchados de la pared? Ya en el paleolítico este juego estaba presente en el arte rupestre de las cuevas.

Pero, ¿A qué viene esto de que Marlon de Azambuja parezca tener grapas por pestañas?

Cierto día, nos cuenta Marlon, una pared de un cine X, captó su atención. La pared se iba cubriendo, con nuevos moteados, de restos de finas pieles de papel procedentes de carteles arrancados; hasta que un día observó que habían colocado un cartel en la pared sujeto con un montón de grapas, lo cual dificultaba e, incluso, impedía arrancarlo: una cuestión de resistencia.

Esta anécdota, en apariencia trivial, le impulsó a ver un gran potencial artístico en un objeto tan banal y funcional como es una grapa. Ello le condujo a reflexionar sobre modos de resistencia alternativos en contraposición a la pretensión de permanencia de la arquitectura. Parte de su obra hasta la fecha versa sobre el trabajo con las fachadas de emblemáticos edificios y museos.

Por otra parte, con gran sentido del humor y una fina ironía, nos relata sus vicisitudes al llegar a España desde Brasil y cómo, finalmente, consiguió, poco a poco, ir haciéndose un hueco en el panorama del mundo del arte español (a pesar de contar con más de un centenar de exposiciones antes de llegar a nuestro país).

Respecto al panorama artístico de España, lo que más le llamó la atención al llegar fue, según su opinión, la intención conservadora del arte, enfocada hacia la producción de objetos, en cierto modo, estandarizados, y que respondían a unas demandas concretas y pre-establecidas. Para resaltar esto, tuvo la ocurrencia de pintar de negro la pared del espacio expositivo de la galería con la intención de resaltar dicha uniformidad y transformar el espacio en una única exposición.

También nos habló de su proceso de trabajo y de sus intervenciones en el espacio público (llevadas a cabo en diversas ciudades del mundo) cuando cubre con cintas adhesivas de colores ciertos elementos de la ciudad, y de los diálogos que se establecen entre las obras y las personas. El extrañamiento y la curiosidad que provocan incitan a algunos a abrir agujeros para ver qué se oculta debajo de la superficie cubierta con cinta. Es interesante cómo el contexto influye a la hora de que percibamos las cosas. Evidentemente, el lugar condiciona la mirada, para bien o para mal. No se perciben las cosas del mismo modo en el espacio público que en una galería, un museo, o una feria de arte, por ejemplo. E incluso, trabajar en el espacio público, bajo la dirección de un festival internacional de música, como el de Benicàssim, contribuye a “domesticar” la mirada de la gente – como señala el propio Marlon- en detrimento de la pérdida de frescura de las intervenciones.

La sofisticación de su mirada, el ingenio de su pensamiento, su gran sentido del humor y fina ironía, le permiten plantear nuevas estrategias de juego artístico desde su bastión de cintas de embalar, y armado, al mismo tiempo, con su pequeño ejército de grapas.

Para resumir, al más puro estilo surrealista, sobre la visita al estudio del “Conde de Azambuja”: esta nueva invasión ha sido tan bella como el encuentro fortuito de un ejército de grapas sobre la fachada de un edificio transparente dentro del perímetro de seguridad de una fortaleza de cintas de embalar.

Beatriz Álvarez 

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1 comentario
  1. Lila dijo:

    Gracias por fijar en nuestra memoria, enriquecida, la experiencia y generosidad de Marlon, la tuya propia con estas crónicas fabulosas… Lujo de estudiantes!

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