archivo

Archivos Mensuales: noviembre 2013

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 15.59.03 

En La nueva novela, su autor, Juan Luis Martínez se dedica en uno de sus capítulos a dar “respuestas” a problemas de Jean Tardieu. Ante la pregunta de Tardieu: Dado un muro, ¿Qué pasa detrás? Juan Luis Martínez responde: Hay hombres construyendo otro muro. Frente a ese nuevo muro vuélvase a la proposición: “Dado un muro, ¿qué pasa detrás?”-Hay otros hombres construyendo otro muro frente al cual está usted preguntando: DADO UN MURO, ¿QUÉ PASA DETRÁS?…DADO UN MURO, ¿QUÉ PASA DETRÁS?

Por mi parte, en vez de hacerme eco de la pregunta de Jean Tardieu, he optado por desviar la trayectoria de esta pregunta (que rebota, incesantemente, de una pared a otra) hacia una ventana, reformulando, por tanto, un poco, la esencia del eco de la cuestión: Dada una ventana, ¿Qué hay detrás? ¿Qué hay delante? ¿Otra ventana? Dada una ventana, ¿Qué hay detrás? ¿Qué hay delante? ¿Otra ventana? Dada una ventana…

 

FRESH WIDOW

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 15.59.18

Del libro como ventana a la ventana como libro.

FRESH WINDOW

Del libro como exploración al explorador como libro.

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 15.59.25

FRENCH WINDOW

Del libro como información a la información como libro.

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 15.59.34

Del libro como ventana, exploración e información.

 Captura de pantalla 2013-11-25 a las 15.59.44

 De la ventana como libro, exploradora e informativa.

 Captura de pantalla 2013-11-25 a las 15.59.57

Desde una ventana de matrioska; desde una matrioska de ventanas: este conato de texto conceptual está dedicado a MARIANO MAYER por descubrirme/abrirme nuevos libro-ventanas, ventana-libros, ventanas- libro, libros-ventana… al mundo:

 Captura de pantalla 2013-11-25 a las 16.00.05

7

NOTAS A PIE DE IMAGEN que me han ayudado a  C   A   M   I   N   A   R     por el texto:

LEYENDA:

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 16.00.25

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 16.00.321   Collage digital  de imaginación lúdica.

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 16.00.322   Fresh Widow, Marcel Duchamp.

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 16.00.323   Fresh Window (juego de palabras a partir de la obra de Duchamp)

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 16.00.32French Windows (continuación del juego de palabras).

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 16.00.325   Sin título, Chema Madoz.

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 16.00.326   Sin título, Chema Madoz.

Captura de pantalla 2013-11-25 a las 16.00.327 Conato de caligrama de agradecimiento a Mariano Mayer.

Beatriz Álvarez 

 2MarianoMayer1MarianoMayer3MarianoMayer4MarianoMayer5MarianoMayer6MarinaoMayer7MarianoMayer                          

Anuncios

Sin título1

Marlon de Azambuja parece que en vez de tener pestañas en los ojos, tuviese grapas. Hay personas así.

Leonardo da Vinci tiene una frase que ilustra muy bien lo que pretendo decir: “Cuando veas alguna pared manchada en muchas partes, o algunas piedras jaspeadas, podrás, mirándolas con cuidado y atención, advertir la invención y semejanza de algunos paisajes, batallas, actitudes prontas de figuras, fisonomías extrañas, ropas particulares y otras infinitas cosas; porque de semejantes confusiones es de donde el ingenio saca sus mayores invenciones”.

¿Quién no ha jugado alguna vez a ver caras en los objetos, formas en las nubes, o en los desconchados de la pared? Ya en el paleolítico este juego estaba presente en el arte rupestre de las cuevas.

Pero, ¿A qué viene esto de que Marlon de Azambuja parezca tener grapas por pestañas?

Cierto día, nos cuenta Marlon, una pared de un cine X, captó su atención. La pared se iba cubriendo, con nuevos moteados, de restos de finas pieles de papel procedentes de carteles arrancados; hasta que un día observó que habían colocado un cartel en la pared sujeto con un montón de grapas, lo cual dificultaba e, incluso, impedía arrancarlo: una cuestión de resistencia.

Esta anécdota, en apariencia trivial, le impulsó a ver un gran potencial artístico en un objeto tan banal y funcional como es una grapa. Ello le condujo a reflexionar sobre modos de resistencia alternativos en contraposición a la pretensión de permanencia de la arquitectura. Parte de su obra hasta la fecha versa sobre el trabajo con las fachadas de emblemáticos edificios y museos.

Por otra parte, con gran sentido del humor y una fina ironía, nos relata sus vicisitudes al llegar a España desde Brasil y cómo, finalmente, consiguió, poco a poco, ir haciéndose un hueco en el panorama del mundo del arte español (a pesar de contar con más de un centenar de exposiciones antes de llegar a nuestro país).

Respecto al panorama artístico de España, lo que más le llamó la atención al llegar fue, según su opinión, la intención conservadora del arte, enfocada hacia la producción de objetos, en cierto modo, estandarizados, y que respondían a unas demandas concretas y pre-establecidas. Para resaltar esto, tuvo la ocurrencia de pintar de negro la pared del espacio expositivo de la galería con la intención de resaltar dicha uniformidad y transformar el espacio en una única exposición.

También nos habló de su proceso de trabajo y de sus intervenciones en el espacio público (llevadas a cabo en diversas ciudades del mundo) cuando cubre con cintas adhesivas de colores ciertos elementos de la ciudad, y de los diálogos que se establecen entre las obras y las personas. El extrañamiento y la curiosidad que provocan incitan a algunos a abrir agujeros para ver qué se oculta debajo de la superficie cubierta con cinta. Es interesante cómo el contexto influye a la hora de que percibamos las cosas. Evidentemente, el lugar condiciona la mirada, para bien o para mal. No se perciben las cosas del mismo modo en el espacio público que en una galería, un museo, o una feria de arte, por ejemplo. E incluso, trabajar en el espacio público, bajo la dirección de un festival internacional de música, como el de Benicàssim, contribuye a “domesticar” la mirada de la gente – como señala el propio Marlon- en detrimento de la pérdida de frescura de las intervenciones.

La sofisticación de su mirada, el ingenio de su pensamiento, su gran sentido del humor y fina ironía, le permiten plantear nuevas estrategias de juego artístico desde su bastión de cintas de embalar, y armado, al mismo tiempo, con su pequeño ejército de grapas.

Para resumir, al más puro estilo surrealista, sobre la visita al estudio del “Conde de Azambuja”: esta nueva invasión ha sido tan bella como el encuentro fortuito de un ejército de grapas sobre la fachada de un edificio transparente dentro del perímetro de seguridad de una fortaleza de cintas de embalar.

Beatriz Álvarez 

_MG_7810 _MG_7806 _MG_7805 _MG_7804 _MG_7803 _MG_7802 _MG_7801 _MG_7800 _MG_7797 _MG_7796 _MG_7795

Image photo (1)

¿Puede susurrar el carboncillo? Observando los dibujos en pequeño formato, de Sofía Jack, yo diría que sí.

Con su batuta de carbón prensado, en la mano, Sofía Jack orquesta el movimiento de las danzarinas y revoltosas partículas de carbón.

El carboncillo, dada su naturaleza rebelde e inestable, requiere un proceso de aprendizaje para consiguir domesticarlo; se trata de una cuestión de oficio, según Sofía.

Poco a poco, con paciencia, tiempo y perseverancia su batuta se va desgranando en un fino polvillo que comienza a colonizar el blanco del papel. La pátina que lo va cubriendo ordena un delicado espacio de luces y sombras que parece susurrar a los ojos, pero al que hay que acercarse, para que nos llegue su rumor lejano cohibido bajo las capas del inflexible fijador.

Según Mallarmé,  y su particular visión acerca del significado del color de la escritura, éste pensaba que, además de la tinta negra se podía escribir a lápiz: medio más apropiado, según él, para lo más secreto, lo menos seguro; cómo le escribió a su amigo Paul Valéry en una de sus cartas: “para que tenga el aire de una de esas buenas conversaciones de amigos, apartados y en voz baja”.

Pero, ¿Qué hay antes del susurro? Para acercarnos a esta cuestión seguiremos el esquema propuesto por Sofía acerca de su proceso de trabajo.

Sin título1

(Dibujos de Sofía Jack)

ESPACIO DE TRABAJO:

Sin título12

Partimos de una emoción fugaz pero intensa; del famoso “punctum”, de Roland Barthes (o, como dice Foncuberta, a propósito de las imágenes que nos punzan: “es como si Cúpido y Bathes se hubieran aliado”).

PROYECTAR:

Sin título123

Sofía comienza a hacerse preguntas, avanza a tientas, desorientada, guiada por vagas intuiciones que no sabe a dónde la van a conducir. Somete a observación la emoción desaparecida de aquello que la tocó emocionalmente. Puede que la emoción haya desparecido pero no su interés por la misma.

MATERIAL:

Sin título1234

Ha llegado el momento de jugar con los materiales y seguir haciéndose preguntas. Otra forma de intentar recordar, de recuperar esa emoción inicial.

TÉCNICA:

12345

Comienza a mirar y trabajar la lógica interna del lenguaje visual. Éste se ramifica con el fin de llegar a una idea. Empiezan las luchas internas, las ambivalencias propias ante la multiplicidad de elecciones. ¿Cuál es el disfraz que realmente quiere mostrar al espectador? La técnica ha de adaptarse a la idea  y produce un cambio visual: un cambio de disfraz bajo el que, según ella, no siempre será reconocible su trabajo: dibujos, animaciones digitales,  instalaciones…

PRODUCCIÓN:

123456

Sofía considera la producción como una negociación con la realidad: surgen las limitaciones, los riesgos… pero, al mismo tiempo, esto le permite trabajar con otras personas, adquirir conocimientos de nuevas técnicas…

ImageImageImage

PROCESO:

Surge un proceso de búsqueda, un tiempo para encontrar influencias y afinidades electivas; de documentación  y estudio, para hallar la atmósfera y el espacio adecuados, que encuentra, en el caso de sus dibujos a carboncillo, en los volúmenes de Taschen dedicados a la arquitectura, el diseño industrial y las artes decorativas.

Y como piedras salpicando el camino de obstáculos están las excusas: las excusas para dejar para mañana lo que puedes hacer hoy; aunque también, al contrario, yo he encontrado la excusa perfecta para jugar a ver nubes de carbón atrapadas en forma de escaleras, dormitorios… que me susurran desde su parcela de intimidad.

Image

 

Beatriz Álvarez