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Archivos Mensuales: octubre 2012

DEL PIGMENTO A LA LUZ,
DE LA LUZ A LA POESÍA.
PEPE BUITRAGO: PINTAR POESÍA CON LUZ.

“Color fugaz, líquido. Verde tan fugaz como el color de las pompas de jabón”.
JOHN BERGER & JOHN CHRISTIE, Te mando este rojo cadmio

¡Ábrete, Sésamo!: Quién iba a sospechar lo que nos esperaba tras cruzar el umbral de una  puerta de hierro cubierta por la pátina del tiempo.
Un paciente, humilde y sencillo hombre llamado Pepe Buitrago nos acerca a su mágico mundo de prestidigitador de la luz.
Sus obras, diálogos con la luz, nos invitan a participar en una danza de palabras, brillos, iridiscencias e ilusiones ópticas. Si las luces no dialogan, al tiempo que nuestros cuerpos se mueven en torno suyo intentando encontrar el mejor lugar para ser testigos de sus encuentros y desencuentros, la opacidad romperá el hechizo y Sésamo se cerrará,  de súbito.
En su interés por abrir un hueco a través de la pintura, desde postulados futuristas, expresionistas y constructivistas, nos cuenta que descubre la holografía en Nueva York. Se entera de que en el Royal College of Art de Londres imparten una asignatura de holografía, y a pesar de ciertas dificultades que se encuentra,  se las ingenia para asistir a las clases.
Nos muestra sus libros reutilizados, que recoge por las calles (porque le interesa la textura del papel)  y  los transforma en libros de notas, bocetos…aunque, para ser más precisos, son más bien libros de artista.  Uno de ellos está lleno de collages-holográficos que versan sobre el siglo XX. Le interesa crear historias y trabajar con la huella del ser humano, con el rastro que deja. Michaux tiene una frase preciosa (o al menos a mi me lo parece) de la que no pude evitar acordarme, mientras Buitrago nos hablaba de ello: “Quien deja un rastro, deja una herida”.
¿Técnica versus idea? Pepe Buitrago responde: “La técnica es tan importante como la idea”. No considera la técnica, como él mismo dice, como la madre de la expresión, pero sí opina que alguien que quiera expresarse (bien sea mediante la palabra escrita, la imagen…) se esfuerza, o debería de esforzarse, por ir mejorando su técnica, paulatinamente, con la finalidad de transmitir cada vez de un modo más certero y efectivo sus ideas.
Nos cuenta que el artista siempre se ha servido de la técnica que ha tenido a su alcance para mejorar la calidad de sus obras e ilustra su afirmación poniéndonos como ejemplo la obra de los pintores holandeses que utilizaban lentes y otra sería de artilugios ópticos para elaborar sus obras pictóricas.
Poético, como su obra, nos dice: “Trabajé en una central térmica. Un espacio que producía luz ahora produce cultura; que es otro tipo de energía”.
Nos enseña su laboratorio, donde revela y crea las imágenes holográficas, y ni por asomo, soy capaz de trasmitir por escrito la experiencia de haber podido estar allí. También he de hacer referencia a su faceta de inventor. Es algo así como el José Val del Omar de la fotografía.
En la holografía se trabaja con el espacio. Él mismo, acostumbrado ya a trabajar con hologramas, no deja de sorprenderse del hecho de que está trabajando con una imagen suspendida en el aire, cogiendo un espacio de luz.
Pepe Buitrago: Inventor, artista…todo eso y mucho más.
En sus obras, en las que une fotografía y holografía genera diversos espacios, espacios dentro de espacios, espacios hacia adentro, hacia afuera… y hace referencia, a obras artísticas o a espacios culturales.
Sólo añadir que, al contemplar las obras de Pepe Buitrago, unas palabras de Fausto cruzaron mi mente: “¡Detente instante, eres tan bello!”.
“¡Ciérrate, Sésamo!”.

Beatriz Álvarez García

http://www.bellasartes.ucm.es/invasores

Un viernes de octubre por la mañana transcurre el primer encuentro en La Trasera de la Facultad de Bellas Artes, con motivo del taller El poema: instrucciones de uso. Unos dieciséis asistentes rodeamos una gran mesa y otras tantas lámparas encendidas en forma de globo cuelgan sobre nuestras cabezas, no amenazantes sino conciliadoras. Tras una amable bienvenida por parte del Vicedecanato de Extensión Universitaria (supongo que amable, porque que he llegado tarde), nos presentamos uno tras otro explicando por qué hemos querido acercarnos a este curso: unos no sabemos, otros sentimos que la poesía pone orden en nuestras ideas, otros en el alma, otros queremos juntarla con la música, y otros carraspeamos lo justo.
José María Parreño es el maestro de ceremonias y teme desbocarse leyendo sus textos favoritos, sin embargo hoy es comedido y la dosis moderada: Neruda se autorretrata, es tonto de capirote y de vientre creciente, Jaime Gil de Biedma pone las instrucciones del juego de hacer versos -que no es un juego-, y el propio Parreño nos avisa de que un verso es un surco del arado, nos aconseja dejar que el poema imponga su ley sobre nosotros (al escribirlo, ¿aunque quizá también al leerlo?), y nos recuerda que “un poema corre siempre el riesgo de no tener sentido”, según escribió Jacques Derrida.
Aceptando el pacto de escribir en verso durante dos meses y medio, este grupo de desconocidos asume el reto de crear para la próxima sesión el poema de amor ideal (ideal el poema, no el amor, se entiende) y si cae un autorretrato. Para el poema de amor se han propuesto más de ciento cincuenta palabras entre todos y se han votado a mano alzada como si unas fueran más poéticas o mejores que otras. Mejores o peores, estas palabras animan nuestras caras despistadas, tímidas, expectantes, nos reímos, y así desfilan sobre la mesa la honestidad transparente, la condensación veloz, la sorpresa de garrapatas, una serenidad apagada, colores mundanos y temporales, la mar de mares y algunos abrazos cansados de manicomios. Nuestros versos tendrán un lugar a través del blog http://elpoemaucm.blogspot.com.es. Hay una semana por delante y en el próximo encuentro nos habremos acercado más a la poesía.
En realidad ya estábamos cerca, sólo que ahora tendremos los ojos un poco más abiertos para darnos cuenta.

Texto: Rodrigo Martín Munuera

www.bellasartes.ucm.es/el-poema

elpoemaucm.blogspot.com.es/

Os dejamos a Jose María Parreño recitando poemas apocalípticos en una sesión de La Colonia: http://www.bellasartes.ucm.es/la-colonia

Vídeo: La Colonia

2ª Sesión

Poemas de amor y autorretratos.

Era viernes 26 de octubre y el frío acababa de llegar a Madrid. Por
segunda semana consecutiva tiene lugar el encuentro de “El poema” en
La Trasera, después de haber aceptado, en mi caso y el de otros
cuantos, la clásica pelea interminable a la que te retan las
fotocopiadoras. Miradas expectantes en torno a la mesa y sumergidos en
el ambiente tranquilo de la luminosa sala dimos comienzo a la lectura
de los primeros poemas.

Avanzaba la mañana mientras distinguíamos entre el baile de las frases
cada una de las palabras propuestas la semana anterior, pero aunque
sus sonidos fuesen los mismos ya no se asemejaban a palabras dichas al
azar ni se cerraban a un significado único, si no que convergían y se
unían con otras creándose nuevos matices. Ésa es la magia de las
palabras: Ser capaces de llegar a representar algo distinto para cada
poesía, para cada una de las distintas historias que contaban nuestras
voces. Son ellas las que pueden rasgar viajando con los dedos con sólo
proponérselo, nosotros los que sabemos cómo darles esa libertad y
ellas las que saben cómo dárnosla a nosotros. Nos internamos así en
diferentes mundos que nos llevaron a revivir un dulce recuerdo que no
hemos vivido, en el desasosiego y el cansancio que no querríamos vivir
o en la mera sencillez de amar.

Pasamos a la temática del autorretrato con la correspondiente
complejidad que conlleva el planteamiento del definirse a sí mismo. Al
de Adam Zagajewski le siguieron el de Nicanor Parra o los directos
versos de un jubilado anónimo. De entre nosotros tan sólo uno se
atrevió a hacerlo, retratándose de forma muy original como el conjunto
de características de los poetas en los que se veía él. Les llega
ahora el turno a las figuras retóricas, y nosotros nos dilucidamos con
la repetición de la anadiplosis, el llevar más allá de las metáforas,
los sonidos de las aliteraciones, descubriendo frases que resultaron
ser anáforas, contundentes pleonasmos, paranomasias paranormales o con
la paradoja de querer definir una paradoja, los juegos de palabras
surgidos del calambur y la jitanjáfora de ese capítulo de Rayuela
escrito en glíglico (¡Era el 68!) donde Julio Cortázar nos cuenta cómo
hacían todo lo sólo enunciable en un cuerpo.

De esta forma dimos por concluida la sesión proponiendo buscar y
escribir poemas que giren alrededor de la cocina como temática para la
semana próxima, y con José María Parreño confesándonos haber
conseguido romper por completo con sus esquemas, ya que al parecer el
(aparentemente) infalible método de hacer poemas resultaba no ser tan
infalible como nos dijo. Aunque, claro está, con diccionarios como el
de Hannah ya se sabe: escribir poesía es posible.

Texto: Mari Nieves Vergara Vázquez.

Capítulo 68 de Rayuela:

Gentrificación no es un nombre de señora, es el nombre de un proyecto del colectivo Left Hand Rotation, que impartieron un taller el miércoles 17 de octubre en la Trasera de la Facultad de Bellas artes.

En las dos primeras horas del taller LHR desgranaron el análisis de este fenómeno glocal (global y local) cuyo efecto es un desplazamiento producido por los movimientos especulativos en los centros de las ciudades. Este fenómeno exilia a los habitantes históricos de los barrios para acoger a nuevas tribus con mayor poder adquisitivo. Las últimas dos horas las destinaron a mostrar la exposición contando anécdotas sobre la documentación generada en las distintas intervenciones realizadas.

Llaman la atención un conjunto de características que definen a este colectivo y su trabajo:

La estricta profesionalidad en cuanto al proyecto se refiere, esto es, una documentación y conocimiento exhaustivos de la cuestión tratada.

Una actitud abierta y sin prejuicios a la hora de realizar una tesis sobre un problema actual, una conexión directa y descarnada pero sin ambages con las razones últimas de los hechos.

Una amplia capacidad comunicativa apoyada sobre la búsqueda de fórmulas gráficas frescas para explicar complejos procesos y el humor (a veces negro) con el que se plantean algunas de sus acciones.

Una gran libertad creativa que entiende el medio de expresión como herramienta y no como fin.

Una fuerte y defendida vocación de independencia y espíritu colectivo, algo que refuerza su invitación abierta a participar en sus proyectos a todo aquel que tenga interés.

Convocar a 80 personas no es habitual pero es posible. Mantener a 80 personas en un hilo escuchando durante 2 horas sin oír ni un tosido no es inhabitual, es extraño.

Esta atmósfera no es casual, puedes comprobarlo por ti mismo. La exposición estará en la Sala de Exposiciones hasta el 26 de Octubre.

www.bellasartes.ucm.es/gentrificacion

www.lefthandrotation.com

Texto: Javier Chozas www.javierchozas.com

Alumno de Master en Investigación en Arte y Creación

GENTRIFICACIÓN NO ES UN NOMBRE DE SEÑORA (O CÓMO NOS CAMBIAN DE SITIO).

La tendencia cada vez mayor de participar y colaborar en proyectos colectivos se presenta en la actualidad como el medio quizá más eficaz donde el trabajo artístico, junto con otras disciplinas, construye marcos para la reflexión activa, siempre atento a los intersticios y cambios sociales que se están produciendo en este tiempo tan convulso que nos ha tocado vivir. Comprender lo que está sucediendo dentro de nuestro ámbito cotidiano y tomar parte de ello a través de  líneas de acción y pensamiento abiertas, de interrelaciones fructíferas, de creaciones contextuales que ponen en el punto de mira  estas transformaciones mediante la implicación del arte en el marco socio-político, produce un efecto revitalizador, un impulso creativo  que contribuye, sin duda, a imbuirnos en nuevas perspectivas de lo real o señalarnos dónde está el árbol que el bosque nos impide ver.

Este es el caso del colectivo Left Hand Rotation, con el taller “Gentrificación no es un nombre de señora” inicidado en la Universidad de Bilbao, plataforma sin ánimo de lucro, al margen de los circuitos del arte. Un colectivo que nos hace girar en dirección contraria para dar nombre a aquello que, silenciosamente, acontece y modifica  sistémicamente el lugar, el espacio, el hábitat ecológico y socio-cultural urbano. Y ese nombre (un tanto extraño de pronunciar y de traducir) no es más que “Gentrificación”.

Pero ¿qué quiere decir realmente? Left Hand Rotation, a partir de un extenso estudio, riguroso y multidisciplinar, nos dan las coordenadas para entender un proceso que, por un lado desplaza a los vecinos de su lugar (barrio) de origen debido a una revalorización económica del suelo y, por otra, instrumentaliza la cultura como capital simbólico. Este fenómeno, fruto del cambio paradigmático que supone la globalización, tiene sus efectos más inmediatos en los espacios locales, donde según la gentrificación va avanzando y culminando sus fases, se produce un efecto de pérdida identitaria de los distintos territorios urbanos donde se expande (normalmente barrios de clases populares, depauperados, en cuya horquilla de edad predomina la tercera edad, sector a su vez, más vulnerable al hecho de gentrificación).

Poniéndonos en antecedentes (que se remontan a las teorías de Engels en pleno apogeo de la Revolución Industrial y que, ya en el siglo XX, serán foco de estudio por parte de algunos sociólogos, como por ejemplo, Ruth Glass y su indagación acerca de los procesos de transformación de Docklands, en Reino Unido), la gentrificación (asociada a la manipulación así como a la especulación-por llevar a cabo operaciones de inversión y revalorización del suelo – o a la museificación-por “enmarcar” los centros históricos de las ciudades y convertirlos en entes-espacios fosilizados y estáticos) tiene como brazo ejecutante el mercado inmobiliario que ayuda a crear las llamadas “ciudades-marca”, ciudades que abrazan el logotipo como símbolo identitario, ciudades despojadas de Historia e historias, punto final de un largo proceso de transformación espacial y segregación ciudadana. Como juego de máscaras, sin embargo, el proceso gentrificador abraza la cultura, convirtiéndola, mediante el vaciamiento de su significado, en eslogan y vasalla de los intereses mercantiles y especulativos de las empresas inversoras.

DEL BARRIO A AL BARRIO B. FORMAS DE GENTRIFICAR.

Ante este dilema, el colectivo Left Hand Rotation nos proporciona un esclarecedor análisis. Aún reconociendo los aspectos positivos de la gentrificación como “rehabilitador” de los barrios, este factor se vuelve quizá un arma de doble filo considerando que, paralelamente al fenómeno renovador del espacio, se produce una segregación dentro de la ciudad mediante la división vecinal (habiendo defensores y detractores del proceso de transformación), así como la exclusión producida por la imagen espacial y su reconfiguración simbólica.

Basándose en la ley de la oferta y la demanda (eje vertebrador del libre mercado), este modelo de reordenación urbanística plantea dos preguntas: ¿se ofertan este tipo de barrios mediante las instituciones o se demandan?

Para poder responder a esta incógnita (o incógnitas) debemos prestar atención a la asociación  entre el capital económico de una clase social y su relación con el entorno, ya que  las clases altas controlan el espacio, mientras que las clases de un estrato social más bajo se articulan a través de la solidaridad vecinal. Esta situación nos lleva a concluir que, básicamente, una transformación como la que tratamos aquí, se basa en una demanda con muchos condicionantes, como la intervención pública mediante políticas de privatización que reconfiguran el espacio urbano prolongando las diferencias sociales (un ejemplo muy clarificador es el caso de la planificación urbanística de Madrid en los años 40 del siglo XX, donde el norte de la ciudad era destinado a la burguesía, el centro al comercio y el sur a la clase obrera). Sin embargo, al tratar la otra cara de la moneda, la oferta, caemos en la cuenta de un problema fundamental: la  elección del espacio  de las clases sociales. Los estratos más altos o medio-altos (debido a sus ingresos) tienen esta capacidad frente a las clases más pobres. El capital económico jerarquiza, divide y secciona la ciudad.  La gentrificación y sus estrategias perpetúan las desigualdades, las desplazan y reorganizan.

“LA CULTURA ES NUESTRO PETRÓLEO” O LA CULTURA COMO INSTRUMENTO.

Con esta cita de Jack Lang, ex ministro de François Mitterrand, nos zambullimos en el papel que juega la cultura en el proceso de gentrificación. Si, como hemos apuntado anteriormente, la inversión inmobiliaria es el brazo ejecutante, la cultura juega el papel de mascarada o de barniz de retoque. Para explicar esta utilización de la cultura como capital simbólico, Left Hand Rotation nos introduce las teorías de Richard Florida y su idea más relevante: la existencia de una clase social alternativa a la estratificación tradicional: la clase creativa, formada por artistas, fabricantes de opinión y actores de la cultura, que proporcionan, junto con la revalorización económica, el crecimiento de un foco urbano concreto y cuyo credo se ampara en las llamadas “3 T”: tecnología, tolerancia y talento. Es lo que se conoce como BOBO (burgués bohemio) o Hipster, el nuevo habitante del espacio gentrificado, gentrificador potencial e indirecto. Capital económico y cultural actúan, codo con codo, como valores diferenciales, de distinción y segregación social.

TRABAJOS Y EJEMPLOS.

Mediante algunas muestras en distintos puntos del mapa podemos observar cómo se materializan estas sinergias propias del paradigma globalizador. Algunos casos que nos muestran Lolo y Sara, dan cuenta no sólo de la culminación de este fenómeno, sino de las fricciones que se producen durante el proceso.

A)     CENTRO DE BOLONIA.

La ciudad italiana sufrió dos momentos de transformación. Uno durante los años 50, donde se  llevó a cabo un método de triple conservación del hábitat (en sus comercios, tipologías de viviendas y habitantes) y otro en el año 73, con motivo de la construcción de la universidad trayendo como consecuencia la modificación del sector terciario y desplazando, en la actualidad, a la población original.

B)     SOHO Y LOW EAST SIDE.

En la ciudad de Nueva York nos encontramos con dos ejemplos dispares. Por un lado la transformación del Soho neoyorkino fruto de una gentrificación espontánea  y por otro,  el Low East Side en Manhattan, donde se produjo una respuesta contra la transformación del distrito. Para ello se llevó a cabo la acción (por parte de los artistas que se trasladaron al nuevo barrio) llamada “ABC no Rio” consistente en la ocupación de un edificio para la exposición de obras relacionadas con la gentrificación. (Actualmente la revalorización del suelo es de un 2000% del precio inicial).

C)     HAMBURGO.

El caso de Hamburgo tiene similitudes con el Low East Side. Los artistas reaccionaron ante  el riesgo de la reconversión del barrio realizando distintos tipos de acción artística en los que se denominó “Park Fiction”, consiguiendo finalmente paralizar las transacciones de inversión privada.

D)    MADRID.

Entre muchos ejemplos, cabe destacar el “caso Triball” o la metamorfosis del barrio de Malasaña en un distrito de marca, mediante la privatización del espacio público, la cementación del suelo para un mayor control y la transformación del sector terciario, entre otros factores.

ACCIONES.

Left Hand Rotation  tiene un largo historial de proyectos y acciones en distintos países (Holanda, Brasil, Alemania, Colombia, Portugal, etc) que ponen en el ojo de la diana los cambios producidos por las estrategias de gentrificación en lugares concretos. Retomando el ejemplo de Triball, se llevó a cabo una acción relacionada con los cierres de los Cines Luna, elaborando una cartelera ficticia como planteamiento simbólico de la degradación del barrio y  simulando, además, su reapertura. Paralelamente, el colectivo “Todo por la Praxis” produce un mapeado del barrio de Malasaña enfrentándolo con el actual mapa del “nuevo” barrio Triball.

Otras acciones llevadas a cabo por Left Hand Rotation plantean, como en el caso de Sao Paulo (Brasil), el riesgo inminente de desaparición de distritos enteros. Para ello y en constante contacto e interacción con los habitantes originarios (algo recurrente en todos los trabajos de este colectivo), estructuran las fases de trasformación a través de pegatinas de distintos colores que colocan en comercios y viviendas. Como síntesis, se reproduce un mapeado, estructurando las zonas según los colores, dando una clara idea de las pautas temporales por las que se rigen instituciones e inversores al modificar el espacio urbano.

Estos trabajos y muchos otros están incluidos en la plataforma on-line “Museo de los Desplazados”, un lugar de documentación y registro de lo que se pierde en el proceso de gentrificación.  Agrupando distintos tipos de registros (como el fotográfico o el sonoro), formas de representación, datos o documentación (bibliografía, artículos, cómics, vídeos, cine, etc.) estudian qué elementos específicos y herramientas se utilizan en un proceso desarrollado en un ámbito local pero de escala global.

Colectivos como el de Left Hand Rotation nos ayuda a entender y a posicionarnos, desde el trabajo creativo, en dinámicas que silenciosamente transforman profundamente bases de convivencia, lugares e imaginarios en elementos de consumo experiencial. Ahora entendemos (y muy bien, gracias a Left Hand Rotation) por qué Gentrificación no es un nombre de señora.

Nadia Martín

Alumna BBAA UCM