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Archivos Mensuales: noviembre 2011

La ferranadriacización provoca estupefacción
Ferrán Adriá está considerado como un innovador por que es una persona que ha sido rupturista en su campo: ¿los restaurantes tienen carta? pues yo la quito; ¿las comidas se organizan en tres platos? pues yo doy sesenta; ¿en la restauración tradicional hay dos turnos?, pues yo solo voy a dar cenas…..Poco a poco, este alto nivel de innovación ha ido consiguiendo que le interese más la parte de diseño que el de la producción, que le interese más estar pensando en la preparación de las experiencias estéticas que provoca que en su ejecución, que en la implementación de dichas experiencias….Así que ha decidido dar en su vida otro giro disruptivo: ha cerrado su restaurante para dedicarse por entero a la creación y a la divulgación. El Bulli se está convirtiendo en un centro de investigación desde el cual, a través de las tecnologías más punteras, Ferrán y su equipo enseñarán al mundo entero lo que antes permanecía oculto.
Para explicar este giro a gran escala Canal+ contactó con la facultad de Bellas Artes para grabar un mini documental: los productores de CreAcción y el propio Adriá buscaban un formato de programa diferente alejado de la típica lección magistral donde el experto llega y suelta su charla. La  selección general de los participantes corrió por parte de Canal+ (eligieron estudiantes de BBAA/UCM, Medialab y del IED) mientras que el diseño de la arquitectura pedagógica del evento corrió por mi parte (María Acaso) y la coordinación por parte de Extensión Universitaria. La Trasera se dividió en tres espacios diferenciados: uno dedicado a calentar motores en el que se sirvió un desayuno, otro dedicado a establecer una conversación en el que se distribuyeron varios sofás en círculo y muchas alfombras y un tercer espacio de clausura donde en diferentes platos de colores cada asistente escribió una idea con la que se resumía la experiencia.
Ferrán habló sin parar y dijo cosas muy interesantes como lo importante que es conceptualizar los descubrimientos o la idea de que la innovación es inseparable de la eficacia técnica, pero dejo poco espacio para que otras personas dieran su visión sobre la innovación, la experiencia estética, y la creatividad temas en los que todos teníamos mucho que decir. Sinceramente creo que Adriá no sabía con quien estaba compartiendo su tiempo y hubiera aprendido mucho en el caso de que hubiese propiciado espacios de escucha.  A pesar de esto, fue una experiencia muy rica (jajajaja) y la primera vez en que un personaje de estas características hipermediáticas visita la facultad (a excepción de Santiago Segura claro). Esperemos que cuando se emita el programa a finales de Diciembre su director, Gonzalo Cabrera, nos de el espacio que merecemos.
María Acaso
Didáctica de la Expresión Plástica
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El jueves 24 de Noviembre inicio éste ciclo de conferencias que será complementado con el taller de creación a cargo de los directores del antimuseo. Éste taller se realizará durante los meses de diciembre y enero, y busca la posibilidad de insertar el CPAC (centro portátil de arte contemporáneo) en el entorno urbano de Madrid, mediante un ejercicio de trabajo colaborativo con estudiantes de la facultad.

“El antimuseo es un proyecto curatorial que experimenta sobre los mecanismos de legitimación de la obra de arte.” Busca activar espacios de intercambio en formación de un contra-público frente a valores sociales inscritos en el circuito artístico, pues dentro de sus apuestas está enfrentar y analizar el contexto del arte y el modo de “crear un espacio para interpelar al publico con el mundo del arte” afirma Tomas Ruiz Rivas, uno de los directores.

El antimuseo “se centra en el proceso social donde se produce el valor simbólico y económico de la obra de arte, así cómo en el análisis de la estructura y limites de la institución arte”.  Se plantea asimismo como un espacio para la participación de artistas con alta carga activista que realizan trabajos con comunidades, es un espacio que busca desmontar las categorías tradicionales del museo desde su dispositivo móvil, el CPAC.

Ahora nos queda preguntar cómo estos nuevos paradigmas alimentan la discusión en torno a prácticas artísticas más actuales, [en relación a estos dispositivos de acción directa como los nombra el Reina Sofía] y cómo estas se convierten en un excelente medio para realizar ejercicios artísticos que alimentan una investigación social que contribuye, como diría Rosalyn Deutsche: a entender el espacio público como una arena de actividad política que re-define el arte público como el arte que significa o crea un espacio para reactivar la esfera pública. Pero, ¿qué importancia tendrían este tipo de artefactos para la investigación en artes?; ¿qué relación podrían tener estos dispositivos con la academia? Y, por último, ¿podríamos pensar éste tipo de prácticas como democráticas y socialmente incluyentes?

Por el momento, la próxima cita con el antimuseo es el martes 29 a las 13 horas en La Trasera.

Mejía-narváez

MAC/I

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El miércoles 16 de noviembre en la sala de exposiciones de la facultad tuvo lugar Artichects, una conversación sobre arte y arquitectura y sobre la posibilidad de trabajar en colaboración entre estas dos disciplinas.
La escultora Esther Pizarro nos mostró su proyecto para la fachada del Palacio de Exposiciones y Congresos de Mérida en donde trabajó conjuntamente con el arquitecto Nieto y Sobejano. Esther realizó un relieve en hormigón que representa la trama cartográfica de ciertos fragmentos de la ciudad. Fue interesante ver como, tanto Sobejano entendía la necesidad de contar con el apoyo de una artista en la construcción de su edificio, y como a su vez Esther, ponía su creación plástica en función de una obra arquitectónica de carácter utilitario.
Por otra parte el arquitecto Uriel Fogué nos mostró el trabajo realizado por su agencia de arquitectura, la cual trasciende la construcción misma de edificios, en su oficina se realizan proyectos de investigación, de filosofía y de docencia, e incluso se hace una publicación que reflexiona sobre temas de arquitectura. Uriel nos mostró muchos de los proyectos que ha hecho para clientes artistas o instituciones vinculadas al mundo del arte. Por ejemplo el proyecto Star Ware House desarrollado en colaboración con la artista Alicia Framis, una casa en el espacio donde no hay gravedad, no hay un arriba ni un abajo, no hay perchas, ni mesas donde poner los objetos y donde se puede tomar la siesta gravitando por toda la casa. Proyecto que aunque no puede construirse, hace posible la reflexión sobre el hecho de habitar el espacio.
A partir de la presentación de estos trabajos surgió la pregunta de si estos proyectos eran realmente colaborativos; pues si bien, en el caso de Uriel Fogué parecía haber una evidente retroalimentación entre el artista y el arquitecto, el proyecto de Esther Pizarro parecía más un ejemplo de cómo un arquitecto comisiona a un artista para que diseñe el revestimiento de un edificio. La pregunta quedó abierta y las posibles respuestas sugieren otras preguntas. ¿Hasta dónde, en el caso de Fogué, el artista es un cliente más con unas necesidades específicas como las que puede tener cualquiera que manda a hacer su casa a un arquitecto?. O en el caso de Pizarro, ¿qué nivel de dialogo y negociación se entabla realmente entre artista y arquitecto en la realización de una fachada para un edificio ya previamente diseñado por el arquitecto?
Mas allá de estos cuestionamientos, es interesante pensar en este tipo de proyectos interdisciplinarios y como las artes plásticas y la arquitectura son prácticas que tienen unos bordes cada vez menos definidos, que se pisan los talones y que se retroalimentan constantemente. Disciplinas que han permanecido aisladas durante siglos, pero que en ocasiones parecen acercarse, tener preguntas similares y donde las herramientas que tienen unos y otros pueden potencializarse cuando se trabaja conjuntamente.

Margarita García Martínez, 2011

MAC/I

margaritagarcia.net

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Lo que tiene los ordenadores por dentroMedialab-prado es un espacio orientado a la producción, investigación y difusión de la cultura digital y del ámbito de confluencia entre arte, ciencia, tecnología y sociedad. Esta vez visitan la Facultad de Bellas Artes para compartir su trabajo y su experiencia mediante un espacio de documentación y difusión, una mesa redonda, y un taller.

Este taller, organizado por Cyclica, giró en torno a todas esas cosas que deberíamos saber sobre ordenadores pero que nunca nos han enseñado. Cómo desarmar uno, cuáles son las partes que lo componen y cuál es la función de cada una de ellas, cómo saber cuando una pieza sirve o no,  qué partes se pueden reparar y cuáles es más complicado, cómo conectar y desconectar toda esa maraña de cables que tienen en su interior, así como también la utilización de  sistemas operativos y de software libre.

En un mundo gobernado por las reglas del consumo y del desperdicio, donde, cuando se daña un ordenador  la gente los tira a la basura, o donde las empresas fabricantes prometen revolucionar tu vida con un nuevo modelo para que dejes atrás ese otro que aunque sigue funcionando bien, aparte de ya no estar de moda,  no te permite disfrutar de algún aplicación que otros ya están disfrutando, y donde se genera un ciclo de creación y destrucción de aparatos de tecnología desechable, en un mundo así, iniciativas como las de Cyclica aparte de ser valiosas, son muy necesarias. Aprovechando las partes de computadores supuestamente obsoletos, y reciclándolos de equipos desechados o simplemente olvidados, rehabilitan equipos también para centros sociales, usando sus conocimientos técnicos para ofrecernos la misma tecnología como herramienta para la construcción de un mundo más alternativo y precisamente menos obsoleto.

Aún resuena el silencio del vacío de “Mudanza”, ese film-síntesis de medio siglo en veinte minutos. Desde el primer instante Pere Portabella nos muestra muy nítidamente su particular política de la práctica artística: evitar las servidumbres, transgredir el formato, utilizar de forma crítica el lenguaje y aprovechar las sinergias narrativas de forma que conduzcan al espectador a un determinado grado de sensibilidad. Un cineasta líquido que desde el privilegio de la experiencia incita al artista joven a no justificarse ante la manipulación, a desligarse de la racionalidad argumental y a pensar la forma cinematográfica como un todo sensible con capacidad de afectar.
El relato de Pere Portabella es bien conocido. Se construye desde un discurso muy arraigado que resuena hoy, con más fuerza que nunca, en la era post-medial de la piel de toro, donde el cine es ese gran aparato político-cultural que sustentado en la subvención pública se desarrolla ajeno a la dispersión de la imagen fílmica en internet, que mantiene una posición reaccionaria hacia cualquier posibilidad de mutación y que menosprecia el nuevo carácter de la imagen fílmica y su asociación con los nuevos modelos de producción y distribución.
Un momento único e irrepetible quedará en la memoria de los afortunados participantes del taller: Pere Portabella se incorpora de la recia silla y relata apasionadamente la sucesión de planos de la famosa secuencia de los violoncellos dentro del metro en el “El silencio antes de Bach”, tararea la conocida sonata e incluso la dirige cual experimentado director de orquesta, y al finalizar, tras un golpe de mano en la mesa mientras retoma el denostado asiento, exclama: ¡esto es cine, coño!
Gracias Pere.

Fernando Baños Fidalgo

Sección Departamental de Historia del Arte

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Arrancar

Para la mayoría de ellos era su primera exposición. Estudiantes de 1º de grado de bellas artes comenzando a mostrar su trabajo. Exponer, exponerse. Leeré el título arranques como el inicio en ese camino profesional que recorren los artistas.  Cuando dejas de ser el único espectador de tu obra y decides colgarla en un lugar público, invitas a mucha gente para que la observe, la juzgue y en el mejor de los casos, la compre.  Pues bien, gracias a la iniciativa del profesor José Enrique Mateo León quien les dictó Pintura I, y con la colaboración de otros profesores como Selina Blasco, Víctor Hernández Zarza y Enrique Domínguez, cada uno apoyando desde su asignatura, se desarrolló este proceso artístico práctico, que partió con la visita de la exposición colectiva Invisibilidad y Descontrol en la Galería Fernando Pradilla.

Muñecos enjaulados, fotos de viejitos, una proyección de lluvia sobre ropa colgada, un cuadro de una silueta negra, rostros desfigurados, la pintura de una mujer que se acerca a ver por la mirilla con un cuchillo en la mano, todas obras muy diferentes entre sí que se relacionan, cada una a su manera, con la idea de Invisibilidad y Descontrol. 15 obras, 15 historias, resultado de este proceso reflexivo entre lo académico y lo profesional que en vez de motivarme a juzgarlas críticamente me hicieron más bien comprender que detrás de ellas había una gran iniciativa por parte de un profesor, y un ejercicio artístico hecho por estudiantes, ya finalizado, pero que a su vez era también un gran comienzo.

alexander ríos

MAC/I

http://alexanderrios.wordpress.com/

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Nuria Güell, con su tono contestatario estuvo al atardecer del diez de noviembre en la trasera, compartiendo con los alumnos de bellas artes acerca de su interés por repensar “la ética practicada por las instituciones que nos gobiernan”, exponiendo algunos de sus trabajos en los que pone en evidencia el despotismo bajo el cual someten las personas presas bajo el sistema F.I.E.S, y que, como ella expuso, están condenados por rebelión, por el hecho de pensar diferente al orden establecido (Aplicación legal desplazada # 3). Así mismo, su trabajo mantiene  una tensión que transita entre la legalidad y la ilegalidad (Aplicación legal desplazada #1: reserva fraccionaria) y que enmarcan su proyecto en medio de acciones que provocan al espectador (Tranquimazín), pues busca ponerlo en un lugar incomodo al hacerlo participe y cómplice de este ejercicio de  hacer evidente lo que ha muchos no les interesa y con lo que pareciera ser incomodo interactuar.

Su proceso es reflejo de una serie de circunstancias sociales en las que el arte se empieza a inmiscuir, dejando de facto que la creación plástica va mas allá de una formalidad para ser cavilado como elemento de denuncia, protesta y  conspiración. Un arte social pensado para una minoría al que su trabajo le ofrece una voz, para activar una  sociedad que esta sumida en la indiferencia y que no se interesa por más de lo que sucede en su cama. Ahora bien, ¿es el arte un canal para destapar el mugre que se ha puesto bajo el tapete?, o, ¿es la porno-miseria un medio para legitimar el trabajo artístico? Luego de ver el trabajo de Nuria Güell me queda preguntar ¿qué tipo de impacto genera este tipo de prácticas?, Y, ¿cómo estas trascienden la esfera artística para posicionarse en un escenario social?

Mejía-Narváez 2011

MAC/I

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